Imagen de La Maddalena penitente

Descripción del libro

Pintada para el cardenal Antonio Santacroce, y donada, después de la muerte de estos, a Antonio Barberini en 1641, la famosa Magdalena de Reni es un claro ejemplo de "sagrada belleza", como la describió un comentarista de la época en su primera aparición. Divinamente inspirada, elegantemente patética, mesuradamente sensual: todas características tan perfectamente congeniales al estilo del pintor como al gusto de la época, que hizo de la imagen de la pecadora arrepentida uno de los temas favoritos de artistas y clientes. En contraste y complemento de la adventencia templada de la mujer, Reni ha distribuido en la severa espelonca los signos de la penitencia, del ayuno, de la meditación sobre la muerte y sobre el sacrificio, en primer lugar el de la cruz.