Imagen de La adoración de los reyes

Descripción del libro

Firmado: H. V. Bale, ángulo derecho Núm. P. 2 348, ángulo izquierdo La luz del fondo de Gloria ilumina el cuerpo desnudo de Jesús y los perfiles de María y del Mago arro-dillado, y evita el confusionismo y recargamiento de la escena. San José y los dos Reyes quedan en pe-numbra, sensiblemente relegados de la escena pro-tagonista. A lo lejos desfila la larga comitiva de aga-sajo, y una guirnalda de ángeles niños derrama sus rosas de bienvenida. Aunque Van Balen no es susceptible de cambios, ra-dicales, recibe influencias de Elsheimer y Rubens en los contrastes de luz y sombra. Los ritmos y modelos de los ángeles niños recuerdan La adoración de los Reyes de Rubens, del Ayuntamiento de Amberes, y se reconocen otras influencias de Rottenhammer, Tiziano y Veronés, pintores que estudió durante su estancia en Venecia. La factura lisa y el colorido brillante son típicos de la tradición del Norte, y los tonos rosáceos y las sombras azuladas, inconfundibles de su estilo. El rostro de María, de mejillas llenas y ojos almendrados, se repite hasta la saciedad, igual que los angelitos mofletudos y el dibujo anguloso y sumario de los personajes de la comitiva. Estas notas son frecuentes en pinturas de gran formato, pero Van Balen prefiere pintar el mundo en pequeño y colabora, frecuentemente, con Jan Brueghel de Velours en el paisaje. Esta obra, atribuida recientemente a Van Balen (Díaz Padrón, Bol. M.P., IV, 1983, p. 37), llena un vacío en el catálogo de pintores flamencos anteriores a Rubens en el Museo del Prado. Fue enviado por Orden de 21 de abril de 1882, según consta en el Libro de Repartos, a la Embajada de España en París, y no se registra en el inventario de los depósitos del Prado.