Descripción del libro
El Palacio de Mariemont se reconoce en el fondo de esta vista panorámica; un árbol divide la composición de forma vertical, y su corteza y su copa, así como las demás plantas y los animales, se dibujan con precisión, y en perfecta comunión con los efectos cromáticos que caracterizan la etapa de madurez de su autor. Se atribuyó a Jan Brueghel en el inventario de 1849, pero Beroqui acepta la catalogación de Madrazo (Bol. S. C.E., 1917, p. 129) y también Sánchez Cantón (Catálogo, 1972, p. 99), quien, sin embargo, rectificará en 1933, por Jan Brueghel el Joven; se restituye a Brueghel de Velours en 1975 (Díaz Padrón, p. 52, núm. 1 434), criterio que comparte Ertz en fechas recientes (1979, p. 598, núm. 246). Las tonalidades del amplio celaje armonizan con la bruma gris del atardecer y la uniforme gradación del color, y permiten incluir el lienzo en la última década de la producción de Brueghel de Velours. El Musée des Beaux-Arts de Dijon conserva una Vista de Mariemont, firmada y fechada en 1612 y tomada desde una colina próxima al palacio (Catálogo, 1883, núm. 102), fecha que permite reconocer las ampliaciones efectuadas entre 1600 y 1608 y datar la pintura del Museo del Prado hacia 1611. La ampliación posterior se muestra en el Paisaje, de 1620, de Denis Van Alsloot, y Brueghel diseña otra perspectiva del palacio en el Retrato de Isabel Clara Eugenia de Rubens (núm. 1 684). Dos panorámicas, de 1608-1611, reproducidas desde el mismo ángulo, aunque con variantes en el número de personajes, se conservan en el Richmond Museum en Virginia (Ertz, 1979, p. 586), y otra, fechada hacia 1617-1618 y procedente de la Galería Laegenhoeck de París, en la colección Silvano Lodi, en Campione (Londres, 1979, núm. 34). La objetividad en la transcripción de la topografía y la arquitectura en los lienzos citados permitirían reconstruir el palacio y sus alrededores. En la versión de la colección Lodi, de cronología posterior a las vistas de los museos del Prado y Richmond de Virginia, se reproducen los pabellones añadidos en los ángulos del pala-cio: «[...] se ven, sin embargo, los pabellones en la segunda fase de los trabajos de ampliación» (Bruselas, 1980, p. 202); que figuran, también, en las alegorías de 1617-1618 del Oído y del Oído, tacto y gusto del Museo del Prado (núms. 1 395 y 1 404). La archiduquesa Isabel Clara Eugenia protagoniza una vez más este paseo, en que reina la cordialidad de la que siempre hizo gala, y el archiduque Alberto lle-va, como privilegio de los Grandes de España, la cabeza cubierta.